La mejora educativa no acaba nunca

evaluacion

Efectivamente la mejora educativa no acaba, ni acabará nunca. Siempre nos queda ámbito de mejora. El profesor que de un año para otro no introduzca mejoras en sus asignaturas, aunque lleve 20 años impartiéndolas, debe plantearse el retiro o buscarse otra profesión. Esto es tan simple como entender que cada año tenemos alumnos y alumnas nuevas y por lo tanto debemos ir adaptándonos a las nuevas generaciones, así como a las nuevas tecnologías.

Estos días he compartido con otros profesores de otras materias un proyecto Flipped Classroom que tengo en mente. La idea era redactar el proyecto y presentárselo al resto para que, mediante una evaluación cruzada, unos mejorásemos los proyectos de los otros. Y la verdad es que la experiencia ha sido tremendamente enriquecedora:

¿Me ha resultado útil el taller de coevaluación?

Mucho más de lo que imaginaba, la visión de profesores de otras ramas te aporta un punto de vista sobre tu proyecto que anteriormente no tenías. Además corrigiendo otros proyecto te vienen ideas de cómo llevarlo a tus clases.

¿He aprendido de otros y con otros?

Mucho. Lo primero es que tengo que si quiero hacer entender el proyecto a mis alumnos primero tengo que pasar la prueba de fuego de que lo entiendan otros profesores ajenos a la materia.

¿Me siento ahora capaz de planificar y diseñar un proyecto flipped?

Pues la verdad es que sí. Será duro, pero ya está el boceto hecho y ya he empezado a aplicar conocimientos de esta metodología en clase. Además tengo unos alumnos estupendos, así que seguro que nos sale algo chulo.

Ahí van algunas de las reflexiones después de la experiencia:

  • La gente tiene unas ideas geniales. No hay nada mejor que oír ideas de campos que no tienen nada que ver con el tuyo para recibir una bocanada de aire fresco. Cuando te mueves siempre en los mismos ambientes, con profesores especializados en contenidos similares pierdes perspectiva. Es genial esa sensación de “click” y que se te encienda la bombilla, es como abrir las ventanas.
  • Te das cuenta de que hay profesores que no entienden tu proyecto. Es cierto que al ser profesores de otras enseñanzas no tienen porqué estar familiarizados con tu materia y se les escapan algunos conceptos (al igual que a mí en sus materias). La cuestión es que al final estamos tan metidos en nuestra especialidad que nos olvidamos de humanizar los contenidos.
  • La gente está cegada con las modas tecnológicas. El universo multimedia es inmenso, pero la mayor parte de la gente restringe su campo a la moda de turno. Un software de sintetizador digital, una app android, una aplicación web o una emisión en streaming son tan “artefacto digital” como un videoblog, más aún cuando implican desarrollo y no simplemente adaptar una plantilla dada. Es curioso ver cómo se puede ser tan conservador con algo tan nuevo y abierto.
  • Las “antiguas tecnologías” siguen siendo modernas. Muchas veces te das cuenta de que esa técnica ultra-innovadora que te acaban de presentar no es más que una revisión digitalizada de lo de siempre, eso sí, con un hashtag y emoticonos como para una boda.
  • Somos unos pésimos traductores. Llevo tiempo tirándome de los pelos cada vez que leo “embeber” desde “embed”, cuando lo lógico sería incrustar o empotrar. Pero lo de “curar” contenidos (pobrecitos, que están pachuchos) en vez de seleccionarlos hiere (nunca mejor dicho).
  • Al pasar de doc a pdf en mac no se conservan los hipervículos, maldita manzana…
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Publicado el noviembre 10, 2016 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Comentarios desactivados en La mejora educativa no acaba nunca.

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