La experiencia Flipped Classroom

flippedclassroom_1Da lo mismo cuántos años lleves en docencia, también da igual que lleves décadas impartiendo la misma materia, cada año es completamente distinto, así que ¿porqué pensar que puedes dar clase igual?

Partiendo de la base de que cada año tienes un alumnado distinto hay que intentar adaptarse a los retos que te van a plantear cada año. Siempre hay algo que puedes hacer mejor. Además parece un poco ingenuo pensar que seguir empleando los métodos de hace 20 años va funcionar igual con una generación completamente distinta. Antes nos mandábamos notitas y tirábamos pelotillas, ahora los alumnos se mandan mensajes por Whatsapp y se meten unos con otros por las redes sociales. Pero no sólo se trata de adaptarse tecnológicamente (que es imprescindible), también hay que buscar la metodología que más nos convenga en cada momento para llegar hasta ellos.

Todos los años acabo el curso con la sensación de que se me ha dado mejor que el año anterior, pero también con rabia porque no me ha dado tiempo a terminar algún experimento que quería hacer o a ponerlo en práctica. Ya tengo preparadas nuevas actividades para este año, pero además llevaba tiempo queriendo probar una metodología distinta. ¿Por qué? Para resolver un problema:

Cuando tienes que explicar el funcionamiento de un osciloscopio o de un software necesitas que toda la clase esté pendiente y vaya siguiendo tus pasos. El problema es que en algún momento alguien se pierde y hasta varios minutos después no te das cuenta, con lo que tienes que volver sobre tus pasos. Cuando vuelves a explicar el que se había perdido te sigue, pero quien te había entendido desconecta, con lo que al aportar nuevo contenido sigue desconectado y vuelves a tener a alguien que no se entera… desesperante.

Cada alumno tiene su ritmo, así que tienes que ir ayudándoles y adaptándote. La solución que adoptaba era ir pasando por los puestos de trabajo y resolviendo dudas que ya había explicado. El resultado era un clase de varias horas invertidas en explicar el funcionamiento básico de la herramienta y un pequeño porcentaje en la puesta en práctica de dicho conocimiento. Y eso en formación profesional es de todo menos óptimo.

Así que decidí que ese conocimiento básico tenían que traerlo mirado de casa y empecé a mandarles tutoriales y manuales, pero no todos lo hacían antes de la clase, con lo cual se abrían importantes brechas en el avance de cada alumno. “Un manual paso a paso minucioso será la solución” me dije, pero ver demasiado texto les abrumaba y abandonaban la tarea doméstica al poco de empezar, o simplemente ejecutaban las instrucciones sin plantearse el porqué.

El siguiente paso era el vídeo pero… ya basta! Sí, ya basta, he decidido dejar de hacer pruebas por intuición, voy a investigar una metodología contrastada, a ver cómo la han aplicado otros y cómo han resuelto los problemas y después veré cuál es la mejor forma de particularizarlo a mi aula, ¡voy a estudiar cómo se aplica la metodología Flipped Classroom!

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Publicado el septiembre 21, 2016 en Flipped Classroom. Añade a favoritos el enlace permanente. Comentarios desactivados en La experiencia Flipped Classroom.

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